jueves, 4 de octubre de 2012

DESDE MI TORRE: ¿HACIA DÓNDE VAMOS?


Queremos volver siempre la mirada hacia otro lado, pero la realidad que nos está atosigando nos lleva a pararnos y pensar si no podríamos ser uno de nosotros, o de nuestros más allegados, el protagonista de esta escena que ya suele ser muy común en nuestras calles. No está pasando en el llamado Tercer Mundo que los grandes poderes han fabricado a su antojo. Es una imagen que vemos cientos de veces al día por todas las calles de nuestras ciudades españolas, aunque después los políticos y algunos medios de comunicación se cabreen por cómo nos pone la prensa internacional. ¿Cómo hemos podido llegar a ésto y hacia dónde vamos? Ni los políticos lo saben, y si lo saben no tienen más remedio que callarse para que no les callen a ellos de por vida aplicándoles algún código secreto internacional que los haga invisibles para siempre.

No mandan los gobiernos. Los que mandan no tienen rostro, no se les conoce, no se les ve, y trabajan  en sofisticadas estancias desde las que manejan el mundo a su libre albedrío. Ahora toca hacernos pobres y esclavos, y lo conseguirán, como está sucediendo en muchos países europeos. Hay que cargarse a Europa, y lo están consiguiendo. Mañana, cuando ellos quieran, trabajaremos sin salarios a cambio de un anhelado bocadillo. Pasan sobre todos los poderes existentes en la Tierra, porque ellos aún son más poderosos que los ya establecidos. Nadie sabe quiénes son, pero sus amenazas silban al oído cada vez con más fuerza. Hasta la Iglesia calla para no comprometer el Poder del Vaticano.

Lo que muchos nos preguntamos es para qué quieren tanto dinero. Cuando sean los amos del mundo, que ya lo son, qué. Por mucha riqueza que acumulen, sólo van a contemplar pobres moribundos a su alrededor, cadáveres a su lado, humo, fuego y ceniza. ¿Esa es la meta? Si ese paisaje desolador es el que anhelan, qué tristeza la creación del hombre. ¡Y Dios también callado!

Para que no pensemos, nos programan fútbol a todas horas, y debates políticos en los que cada uno se reparten sus papeles. Lo triste es que el personal, como una manada de ovejas, llena los campos y vocifera a favor del equipo de sus preferencias antes de pararse a meditar, aunque sólo sea dos segundos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Posiblemente es que estemos hablando de cosas que a muy poca gente importa..., hasta que se vean, nos veamos, como estos chicos que buscan la vida entre las sucias paredes de un contenedor de basuras...

(Foto: José Manuel Holgado)

5 comentarios:

  1. Está claro, Emilio. Vamos, o estamos, en un nuevo feudalismo. En la edad media los vasallos pagaban por la defensa. Ahora los vasallos pagamos para que nos dejen respirar. A los señores feudales de la actualidad no hace falta nombrarlos; ya lo conocemos.
    El feudalismo desaparece por la aparición del capitalismo y tras varios siglos de capitalismo iniciamos el proceso.
    Creo que la pregunta interesante no es hacia dónde vamos sino cómo frenamos esto.

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  2. Posiblemente se frene cuando existan miles de jueces honestos como Pedraz, que ha absuelto a los 8 imputados del 25-S amparando su derecho a la libertad de expresión y "máxime ante la decadencia de la denominada clase política". ¡Vivan sus huevos!

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  3. Paisano Emilio, totalmente de acuerdo contigo en la entrada y en lo del Juez Pedraz, con más jueces así, gran parte de la lucha por limpiar España la tendriamos ganada.Saludos

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  4. Desgraciadamente, paisana, a España va a costar trabajo limpiarla. Pero, si lo logramos entre todos, con jueces como este y con una población tan trabajadora e ilusionada como la nuestra, nuestro país volvería a ser un paraíso terrenal.
    Hay que quitar mucha basura: comencemos por la clase política...

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  5. Comencemos y para ello hay que movilizarse, acudir a todas y cada una de las convocatorias, no importa que pueda haber poca gente, lo importante es estar y que nos vayamos contagiando y que perdamos el miedo. Dejemos de decir "alguien tendría que hacer algo" y vamos a entender que alguien somos nosotros, así que a espabilarse tocan. En cuanto al juez Pedraz, chapó, me encanta este tío.

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