viernes, 16 de septiembre de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (34)


Holgado, me pone en antecedentes sobre esta mujer que tiene su mesa de lectura sobre un contenedor de desperdicios y que, en esta ocasión, da la espalda al objetivo, quizás para enseñarnos que se ha vestido con gasas un tanto provocativas, cuyo tesoro habrá encontrado en otro de estos cubículos callejeros. Se llama Josefina y ahora ha elegido por domicilio el zaguán de un banco de la calle Reyes Católicos, lugar por donde se hermosea, combinándolo con sus apariciones por el espacioso Paseo de Colón. 

Me dice José Manuel que la ha fotografiado en varias ocasiones y que suele charlar a menudo con ella porque -utilizo sus propias frases- es sencilla, simple accesible, parlanchina, simpática y nunca se molesta con nadie, aunque muy pocos la abordan porque asusta con su pobreza, sus olores y su aparente trastorno mental. ¡Ay, Josefina..., otro caso más de la cara tercermundista de Sevilla! Rebaña en los contenedores la comida que en ellos tira el "Burguer King" de la Puerta de Triana, y con eso se alimenta, aunque tiene tan buen corazón que un día que la sorprendió Holgado con varias bolsas de plástico, la saludó, y ella, con una alegría desbordante, le contestó: -¡Hola! ¿Quieres comer conmigo? Tengo hamburguesas... Y el cuerpo gigantón del bueno de José Manuel se derrumbó, y de sus ojos brotó un buen manojo de lágrimas. Y, aunque el corazón le pudo más que la instantánea que pensaba conseguir, en su homenaje disparó su cámara digital una y otra vez, para que todos, al menos, conozcamos a esta Josefina que devora un periódico, también sacado del depósito de papeles, y que en su total pobreza quiso invitar ese día a su amigo el "fotógrafo", a ese que le da los buenos días y las buenas tardes, a repartir sus viandas de segunda mano..., esa Josefina, que sin saberlo, hizo llorar a un gigante de humanidad, que le ha prometido llevarle algunas revistas en las que sólo salen los de la jet.

Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

4 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes17 de septiembre de 2011, 13:11

    Pues, amigos queridos, Josefina ha sido desahuciada y lanzada de su vivienda, ya no se ve por los mismos andurriales, seguramente porque el banco en cuyo portal se refugiaba, se lo ha pedido al Ayuntamiento o a la Policía Local... era demasiado contraste para sus clientes. Josefina, pues, se queda sin mis revistas y no podré, un día, comer con ella. "Párese, por favor, a pensar".

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  2. Si ese era su espacio virtual y cotidiano, algún día de seguro que aparece de nuevo, aunque en vez de un banco elija para su nueva morada el gran edificio del Defensor del Pueblo, situado en la misma calle en la que recoge la comida que los demás tiramos.

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  3. José Manuel Holgado Brenes18 de septiembre de 2011, 11:43

    Pues si Josefina elige la casita del Defensor del Pueblo, la echarán antes que del banco, porque él está para defender el pueblo, no a las personas y Josefina lo es más que muchos.

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  4. Mucho me extrañaría que la policía permanente en la puerta, y el propio Chamizo, la dejaran estar en ella más de dos minutos. Y es que la historia se escribe así, desgraciadamente. Josefina, qué duda cabe, quizás tenga un fondo interior mucho mejor que aquellos que nada hacen por ella. Entre otros, el propio Defensor del Pueblo. ¿De qué pueblo, si es que puede saberse?

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