sábado, 10 de septiembre de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (30)


Nadie mejor que este pobre hombre, que le hace ascos a la vida, ha cumplido el mensaje publicitario del Banco de Santander: "Queremos ser tu banco". No sabemos siquiera si sabe leer, pero él se ha sentado, y sin ningún pudor, bajados los pantalones y enseñando, ignoró por qué, parte de su culete. No es un borracho,  no tiene un tetabrik ni una litrona a su lado como compañía, tal la mayoría de los que se ven por nuestras calles, y no es un pedigüeño ya que -me lo confirma Holgado en esa especie de postdata que añade a cada una de sus fotografías para que me oriente-, a nadie pide. Está sumido en sus pensamientos, acompañado sólo del humo fugaz del cigarrillo, como su vida.

Daría dinero por descubrir lo que este hombre, que me lastima y me duele, porque no soy ajeno a las desgracias de los demás, está pensando en ese momento, si es que piensa en algo. No sé si busca en lo más profundo de su alma aquel momento en el que recuerda que fue feliz, aunque sólo fuese por unas milésimas de segundos. O el segundo justo en el que le llegó su desgracia. La mente del hombre es inescrutable, y por eso es imposible descifrar ese misterio que envuelve meditaciones como estas. La pasión de este hombre de seguro que se agotó hace muchos años. Pero, ¿por qué tendrá bajados sus tejanos...?

Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

10 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes10 de septiembre de 2011, 18:29

    Para mi, es un contraste fuerte ese coche de carreras rojo pasión, como quiere la publicidad del puñetero banco. No entiendo de coches, como el buen vejete, pero creo que ese es un Ferrari, así pues, el mundo del hombrecillo, no tiene nada absolutamente que ver con el del Ferrari y de los créditos y la finanzas.
    En lo fotográfico pido perdón a la concurrencia por la baja calidad de la imágen, pero fué una verdadera "caza", segundos después este anciano se levantaba, se subía los calzones y se iba.

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  2. ¡Cuántas lecturas tiene tu fotografía, José Manuel! Tantas como personas existamos en el mundo e intentemos dar con una solución. Imposible. Me sigue preocupando lo de los pantalones abajo. ¿No sería -tema que no he querido tocar- que el hombre fuese un subnormal?

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  3. El documento es extraordinario y deberías, Emilio,abrir un debate, de momento y por si lo haces yo voy a aportar dos soluciones. a) Está dejando un mojón para Botín, sin remite, y su forma de entender la vida. Puede que sea la venganza del pobre que se ha quedado en paro y no puede pagar la hipoteca, le han quitado el piso y todavía le debe un dinerá ar banco.El gesto de este hombre -no le noto sintomatología de ningún síndrome- es de lo más natural cuando se está en el ponedero. b)Puede que sea que las hemorroides tengan su día de furia y las esté combatiendo con el fresquito del mármol.

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  4. Antonio: anulo tu primera opción porque cuando tienes un apretón necesitas hueco y, además, se te descompone la cara en mil perfiles. A mí me ha pasado. ¿Le da vergüenza a alguien decir que no?
    Todo esto, dicho sea de paso, aunque hubiese sido fabuloso dedicarle un "mojón" al de la corbata roja.
    ¿No piensas que es la circunstancia de un pobre hombre en la que todos podemos sentirnos inmersos algún día?
    Yo no me temo estas cosas con tanto humor como tú.

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  5. Si lees entre líneas te darás cuenta que no me lo tomo con humor, más bien como una irónica tragicomedia de la vida de ese hombre. El apretón normalmente viene con una incontestable llamada de la naturaleza. Ésta actitud documental la he imaginado como la venganza premeditada del que puede que no lo fuera y ahora lo es, pobre, como le está pasando a miles de españoles. La segunda solución tampoco me la tomo a broma, se lo que se sufre y los remedios más estrambóticos que se suelen buscar cuando las almorranas están rabiosas, hoy en día hay soluciones quirúrgicas que no están al alcance de todos. En cuanto síndrome lo he escrito porque el prefijo de sub a la palabra normal está anticuado y en desuso por considerarse un término peyorativo. O sea que no me lo he tomado a broma ni a cachondeo, si lo has entendido así te doy mi palabra de honor que ante ese documento se me han saltado las lágrimas. Siempre pretendo quitarle hierro a las cadenas, las he tenido y las tengo, de la tristeza jugando al despiste, una veces lo consigo y otras no. Según me entiendan.

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  6. José Manuel Holgado Brenes11 de septiembre de 2011, 14:08

    Queridos míos, el fotógrafo jamás podía pensar que esta imágen iba a dar para tanto, pero respeto vuestras opiniones que son fabulosas y lo mismo me llevan a la tristeza, como a la alegría más hilarante.
    Sobre las al-morranas, en árabe, del latín hemorroides, recordaros que son terribles. Ayer mismo dieron en la tele un documental (locomental, que dice mi nieto de tres años, Joselito) sobre Napoleón, y en el que dijeron que puede que perdiera en Waterloo, debido al estado en que se encontraba ese día, por haber padecido la noche antes un ataque tremendo, horrible. Todos tenemos nuestro talón de Aquiles y el del infeliz del "banco", podría ser ese.

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  7. Mi amigo Antonio se ha tomado mi comentario como una reprimenda. Posiblemente, yo me he expresado mal, como tantas veces. Estas imágenes de José Manuel es que me sobrecogen. Son tantas las que he tenido que ver en la vida, como todos vosotros, que no me acostumbro a que esto siga ocurriendo.

    Desconocía lo de Napoleón, José Manuel.

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  8. Cuando era pequeño me sobrecogían las palabras imperativas en los micrófonos de las misiones y en los púlpitos y se repetía una y otra vez:"Gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas....", nunca entendí esta razón incorpórea(A.Mairena)hasta que murió mi hermana y mi bato, pensativo, con un cigarro entre los dedos y sentado en cualquier silla o en un poyete no dejaba de cantá la Hija de Juan Simón, ya sabes el enterraó. Y no lo quiero recordá. O sea no es que haya visto esas imágenes es que las he vivido, esas y otras,nacido en la postguerra y crecido en un corral de Triana donde había 60 habitaciones y en muchas se agrupaban mas de dos generaciones. Imáginate las situaciones que he presenciado. No obstante veía que las penas, en Triana, y las papas se aliñaban con cante, baile y risas. O sea, a la tristeza le daban un tratamiento de alegría y el que no podía , al río que para eso estaba muy cerca. "¡Dale a tu cuerpo alegría...". Me lo propuse desde que aprendí las cuatro letras y eso me hizo no ser tan transcendente, ni tan serio, ni seguir los cánones de las reglas impuestas, ni lo politicamente correcto, ni creer a los que quieren demostrar que son así. Que cada uno sea como le de la gana y que lo diga, joé. Ser libre, dentro de lo que cabe, que cada uno vea las cosas a su manera y que las cuente como las ve, sin miedo al ridículo ni a equivocarse. Lo que yo intento si son tristes -la vida es un valle de lágrimas y seguirá siendo y nos daremos con un canto en los dientes si nos deja como estamos- es ponerles unas gotas de alegría, la terapia de una sonrisa, pero también lo sufro y alguién debe disimular ante tanto dolor. A estas alturas de mi vida se lo que hago y como lo hago.

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