miércoles, 7 de septiembre de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (28)


De seguro que no querrá tirarse al tranvía esta mujer, que se presiente hermosa -¿qué novia no lo es ese día?-, porque el novio no haya llegado a la hora prometida. ¡Si al menos fuese el tranvía de El Cerro...! Ante este bodrio de la modernidad en una ciudad de cánones clásicos, creo yo que no quiere sucumbir ni un borracho que se precie. ¿Qué dirán las esculturas de Lorenzo Mercadante de Bretaña, con ojos abiertos desde siglos, en los dinteles de la Catedral? El "Metroseirín" es una de las mil y una formas con las que se han ido cargando a Sevilla convirtiéndola en un parque de atracciones y en una sucursal de Ikea. ¡Ah, la modernidad!...

Si os dais cuenta, la novia, con los brazos extendidos en la hermosa instantánea de Holgado -parece una vestal griega, pero a la manera de la Bética-, con su velo cogido como Matilde Coral alza sus mantones al cielo, con su precioso vestido de volantes en capas, simulando el compás final de un baile por alegrías, ni mira al tranvía ni quiere verlo. Mira al frente, o bien esperando el abrazo de su amado, o los besos y piropos de sus padres y amigos. El mejor consejo para el día de la boda es no mirar las calamidades que pasan al lado de uno. Y ella, en un día de tanta alegría, no quiere que se le llene la mirada de porquería andarina y chirriante. ¡Y hace bien!

Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

9 comentarios:

  1. José Manuel Holgado Brenes7 de septiembre de 2011, 15:30

    Como ves, querido Emilio, sé poner una de cal y una de arena en mi colección de fotos para pensar, aunque las de "cal" sean la menos... al fin al cabo, "como la vida misma".
    Abrazos... que te puede dar esa novia y sólo en ese día.

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  2. Hermosísima fotografía. En ese día, posiblemente todo se aguanta..., hasta el tranvía. ¡Aunque hay que tener trago!
    ¿Sabes que el señor Manuel Marchena, esa mano derecha de Monteseirín, no reeditó mi libro "Sevilla y sus tranvías" (1979) porque me metía con el "Metrocentro"? ¡Vaya sinvergüenza!
    ¡Cosas!

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  3. Ya no pasamos por estas cosas tan ajenas a la Sevilla que hemos vivido; debe ser por mor de la edad que todo nos duele demasiado. Ni me he subido en eso que llaman tranvía (¿a nosotros...?) ni pienso subirme, y lo mismo digo del metro; nada de esto me llama la atención. Y no os digo nada de lo que se está levantando ante mis narices, a cien metros del Cachorro, por donde vivo y paseo con mi nietecito; ya van por la séptima planta. Cada día de obra es un corte de mangas para los que no queremos más torre que la Giralda. "Túmbala", gritan a coro los miembros de una asociación sevillana que lucha contra este nuevo monstruo. Cualquiera la tumba ya... Un nuevo horror nos espera.

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  4. La torre Pelli, o como se llame, es un atentado visual cuando se viene del Aljarafe o cuando se desciende de los Alcores. Pero a estos políticos se les metió en los huev... levantarla, al igual que las setas odiosas y terribles de La Encarnación. Las judiadas contra Sevilla no tienen nombre. Bueno, si los tienen, pero son señores aforados a los que no se les puede meter mano...
    ¡Qué triste lo que ha hecho el PSOE contra Sevilla!¡Qué pena que en esta ciudad no se levanten las corporaciones fácticas para intentar derribar estos entuertos! Claro, que si ves los carteles anunciadores de nuestras corridas de la Real Maestranza -tan clásicos ellos-, cualquier cosa en Sevilla puede ser posible.
    ¡Mierda de gentuza, con dinero, pero sin clase y si arte ni sensibilidad!
    ¡Qué pena!

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  5. A mi me da la sensación que lo que quiere es iniciar el vuelo de la alegría -no como Juan Salvador Gaviota, o quizás sí, ni como Serrat..."si yo pudiera unirme a un vuelo de palomas..." en Pueblo Blanco- y quedarse dormida levitando a merced de las corrientes de aire hasta posarse en un Tranvía llamado Deseo.

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  6. El tranvía de Tennessee Williams es un lujo de la nostalgia a la vera de este armatoste, que quizás esté precioso en Nueva York, pero no en esta avenida.

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  7. Por supuesto, Emilio, que me refería al tranvía de Tennesse Williams por eso la tortolita quiere echarse a volar y quitarse de enmedio, asustada, cuando ve que ese momento de alegría y de Gloria lo estropeaba el adefesio de este siglo sevillano e irse a posar, llevada por las corrientes de aire, en ese Tranvía llamado Deseo no en el esperpento caciquil del Consistorio. La imaginación voló más de la cuenta y quizás tampoco lo expliqué bien. Lo siento.

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  8. Lo has explicado a la perfección, Antonio. Me quedo, por su mensaje poético, con los versos de Serrat: "Si yo pudiera unirme a un vuelo de palomas y, atravesando lomas, dejar mi pueblo atrás..."
    ¿Cuántos no quisiéramos hacer lo mismo con nuestra vida?
    Blanca y radiante va la novia -decía Machín, el gran cubano de Sevilla-. Blancos y radiantes vamos, en busca de la PAZ y la HONESTIDAD, todos los hombres de buena voluntad. Lo decía el ángel aquel de mi Belén de Corcho.

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