sábado, 3 de septiembre de 2011

DESDE MI TORRE: A MI AMIGO DEL ALMA JESÚS CUESTA ARANA


Dieciocho años han pasado por esta fotografía en la que mi mujer y yo estamos, en la Velá de Santa Ana de 1993, con un queridísimo amigo, pensador, pintor, escultor y escritor, de la hermosa localidad gaditana de Alcalá de los Gazules. Serrano de nacimiento y trianero de vivencias, Jesús Cuesta Arana, que así se llama, es un personaje interesantísimo desde todos los prismas posibles en los que pueda encuadrarse. De charla y conversación amena, este Jesús de mis quereres y pesares puede romperte la conversación en un segundo, de tanto como sabe en sus materias del arte, del toreo y de la vida. No en balde fue el autor del monumento a  "La Petenera" de Paterna de la Rivera, así como del legado, en dos tomos, de especial interés, dedicado a la figura, obra y muerte del "Pasmo de Triana", con el título "Juan Belmonte. La huella de un retrato", libro en el que él me cedió la oportunidad de colaborar haciéndome cargo de su antología poética.

Amigo de sus amigos, muchas veces hemos tenido la suerte de vivir en mi casa trianera días de vino y rosas. Esos recuerdos quedarán siempre imperecederos en el número 124 de la calle Alfarería. Desde hace tiempo, desde mi llegada a Córdoba, 300 kilómetros nos separan, aunque hemos hecho la promesa de vernos en la ciudad califal de aquí a muy poco.

Su tierra de Alcalá de los Gazules, la que siempre lleva en sus labios, como yo llevo a Triana, le va a imponer el próximo diciembre la Medalla de Oro de la ciudad, y lo va a hacer Hijo Predilecto, de lo cual nos vanagloriamos aquellos que lo conocemos en profundidad. La imaginación de Jesús no descansa para que todo sea un éxito, y ha pedido la colaboración de grandes poetas del Sur para bendecir estos actos con sus versos. Seré yo el peor, sin duda, pero no quiero que mis blogueros se queden sin el mensaje escrito que para él, para mi gran amigo Jesús, he compuesto en tan entrañable como merecido homenaje:


A JESÚS CUESTA ARANA

Nervioso como junco de ribera,
soñador de la paz y la armonía,
en su terruño escribe cada día,
dibuja, pinta y en su afán se esmera

por poner una eterna primavera
donde algunos colocan la agonía.
Es Jesús Cuesta Arana melodía
de un pentagrama que a sonar espera.

El blanco y el azul son su paleta
y así borda de azul sus sentimientos
y en cobalto remata sus azules.

Su amor y gozo con pasión completa,
cuando en sus labios, desde los adentros,
se asoma esa Alcalá de sus Gazules.

Con mi sentido abrazo:
Emilio Jiménez Díaz

4 comentarios:

  1. Emilio, qué manera más bella de darle pábilo y pábulo a nuestra amistad sin fin. Has conseguido -tu deseo- emocionarme y revivir los recuerdos y los días de Triana,con amores y silencios. La memoria al fin y al cabo son recuerdos con alma pasados por el corazón.¡Cómo olvidar aquellos buenos días perdidos -y encontrados- al socaire del vino siempre soleado, con el forillo sonoro de una soleá trianera!... Sienpre,eso si:amarrando la vida vivida con la poesía.Después de tantos años seguimos escribiendo este largo e interminable poema, mas bien poemario, a la amistad.
    Día llegará y pronto que nos reecontremos o mejor encontrarnos con el reloj sin manecillas, en esa Córdoba con su soplo divino que viene de Triana, por donde pasa benditamente el mismo Río Grande donde quedó reflejado tanta vivencias y sensaciones que se fueron a los mares de ninguna parte.
    Con un abrazo,siempre entre las atmósferas de la aurora y los atardeceres y la noche por donde siempre galoparan nuestros sueños.

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  2. Cuando Dios quiera de seguro que te veo aparecer por Córdoba para tomarnos una copa de "Amargoso" y dar una vuelta por ciudad tan hermosa. No me planteo ni la fecha, todo vendrá a su debido tiempo y forma: cuando tenga que venir.
    Te veo feliz ante el acontecimiento que te prepara tu hermoso pueblo. Triana, desgraciadamente, no ha sido igual de agradecida con sus hijos.

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  3. Creo, Emilio, que Triana ni da ni quita nada, porque Triana se fue con Aurelio Murillo y con los que echaron a llorar a los polígonos... Triana es inocente de los pecados de los ajenos que dicen que la representan "oficialmente".

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  4. Me refería, sin duda, a la Triana oficial, a la formaban por esos políticos que desprecian lo que ignoran.
    Triana para mí -aún se siente más fuerte desde la lejanía- es mi razón telúrica, como le pasaba al bueno de Pacheco.
    No sabría vivir sin Triana, lo mismo que te pasa a ti.

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