lunes, 19 de septiembre de 2011

DESDE MI TORRE: LA COPA DAVIS EN CÓRDOBA Y LOS VIPs


Convertir el "Coso de los Califas" en una pista de tenis, ha costado una millonada. Y me lo creo. Yo vivo a cien metros justos de esta plaza de toros de Córdoba, y puedo decir de primera mano que, desde que se iniciaron los trabajos de la pista de entrenamiento fuera del recinto, a la puerta de la entrada principal, y las obras del interior, rebajando el terreno de juego un metro más del habitual, he seguido día por día, montado en mi bicicleta, bautizada como "Trianilla", todas las obras que se estaban acometiendo. Eso cuesta pasta, mucha pasta. Pero, evidentemente, ha sido un bien para Córdoba, a la que robaron -no tiene otra palabra- ser la Capitalidad Cultural de 2016, en beneficio político de San Sebastián.

  Siempre me ha parecido bien una clase de espectáculo como este para una ciudad que goza de pocas convocatorias multitudinarias. El cordobés, por naturaleza, es un ser apático -dicen ellos que senequistas, aunque sea una gran mentira-, y están un poquito falto de grandes celebraciones. De ahí la envidia, y animadversión mal entendida, con Sevilla.  El ver estas obras, y lo que después ha ido pasando durante los días de la "Davis", ha sido una feria para los sentidos, y muy particular para el de la vista.

La cercanía a este coso -del que escucho desde casa los clarines en tardes taurinas-, me ha traído el "Olé, olé y olé" del graderío, el "Soy español, español y español" o el "Musho Nadal es, es, es", una fotocopia de los cánticos a mi Betis del alma, en estas mañanas y tardes de tenis. No me gusta este deporte, aunque lo respeto. Pero no me pregunten absolutamente nada de lo que es un set, de cuántos juegos se componen, y ni de si Nadal es un tenista o un chaval "cachas". Mi  poca sabiduría está tomada, en segundo tono, de lo que cuentan los telediarios..., y poco más.

Pero no me he subido a la torre para contarles mi incompetencia total en el tema tenístico, ni para decirles cómo se llama mi bicicleta. Me he subido para denunciar que este deporte es para ricos, y que sólo ellos se benefician de todas las prebendas. Comprendo que donde juegan dos selecciones: la francesa y la española, haya seguridad, pero moderada, sin tantas alharacas como se ha demostrado en esta ocasión. Los aparcamientos públicos que existen delante de la plaza taurina, sólo se han dejado para el personal VIPs, que al parecer es abundante, ya que se suprimieron por cuatro días para los muchos vecinos que viven en este amplio lugar de la ciudad. Se han cortado varias calles no tan cercanas al recinto, entre ellas las que tienen la entrada al aparcamiento de mis bloques. Se ha hecho la vida imposible a los vecinos de la aledaña calle Machaquito. La Gran avenida Parque, eje principal de la celebración, la tomaron, durante estos días de festejos, en su totalidad, más de diez furgonas de la Policía Nacional, coches de Protección Civil, ambulancias..., todo para que los ricos y los políticos -los he visto de todas las siglas, y no nos olvidemos que son los nuevos ricos- pudieran llegar a la cita sin molestias. El pueblo, el ciudadano que paga sus impuestos, es lo de menos. Se cumple el protocolo que manda la organización -por supuesto que particular- y la Federación de Tenis y de la Copa Davis y de...

Cuando hay una puñalada o un mal rollo o un robo por el tirón en cualquier barriada periférica, o en una central como esta, la centralita le dice al comunicante que disculpe porque hay pocos agentes de servicio y que tardarán un tiempo. Treinta minutos, más o menos. Claro está que aquí están todos: la local, la nacional, la secreta, los perros, los caballos, la biblia en pasta, los siete niños de Écija y los cien mil hijos de san Luis... ¡Qué eficiente sería la policía si siempre empleara estos mismos medios en defender a la sociedad que les paga!

Han venido de varias ciudades, no fuera a ocurrir que los cordobeses -tan nobles- y los foráneos se desmandasen. Casualmente, he visto a Nadal cuatro veces con parte de sus compañeros, en unos BBW que han puesto los concesionarios para ellos. Muy bien. Lo malo es que, para un recorrido que no llega al kilómetro desde el hotel a la plaza de toros, estos coches llevaban, para cada uno de ellos, tres motoristas delante y tres detrás...

España ha ganado, al parecer, y se ha clasificado. ¿Cuántas veces podría clasificarse España en la seguridad ciudadana si con el mismo rasero de un juego como el tenis se tratara a los ciudadanos? Claro, que eso que pregunto jamás va a ocurrir. 


4 comentarios:

  1. Emilio, por indicación de Pedro Madroñal encuentro tu blog que quiero leer y seguir asiduamente. Mira qué casualidad: hasta hace unos años he vivido en Manolete, 13. Es decir, hemos sido casi vecinos y no nos veíamos nunca. Querría que me contases el origen del nombre Zurraque. Mis datos son
    arayasaro@gmail.com
    memoriaflamenca.blogspot.com
    Un aludo por soleá (de Córdoba)

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  2. Querido Andrés: Me has dado una tremenda alegría saber de ti. Te he contestado a tu correo.

    Un abrazo por soleá (de Triana)

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  3. ... y si esta es la España de los llamados socialistas cuál será la de los pepés... Bueno, no tenemos más que recordar la del señorito Aznar, que en paz descanse de la política y nosotros de él...
    ¡Qué dilema!

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  4. Sí que es un dilema, y grande. En este país, todo está preparado para que lo pasen bien sólo los millonetis.

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