domingo, 14 de agosto de 2011

PÁRESE, POR FAVOR, A PENSAR (10)


El horror que nos retrata José Manuel Holgado, no tiene límites. Lo pudimos contemplar, en su total crudeza, la semana pasada. Pero el humor, tampoco. Había que estar allí en ese momento en el que el conocido "paso" de "La Canina", así llamado vulgarmente, aunque oficialmente es el "Triunfo de la Santa Cruz" o  "El Duelo", de la Hermandad del Santo Entierro, enfilaba la Plaza del Duque. Sevilla tiene estas cosas. Es la Sevilla de la explosión primaveral de sus pintores y poetas; de la Semana Santa en la que, bajo palios de oro, se lleva a sus Vírgenes. Tierra de María Santísima es así nombrada. Ciudad en la que más se notan los claroscuros, el bien y el mal, la vida y la muerte. Ciudad que acaba de encerrar a un Cristo agonizante como El Cachorro, y donde el mismo nazareno que se cubre con su capa negra está vestido a la semana siguiente de corto, con sombrero de alancha y botos de Valverde, para ser el número uno de la Feria. Como Dios manda. En esta ciudad no existen los hermosos grises de Madrid desde la visión del Palacio Real, aquellos que pintara el sevillano Velázquez. No es Sevilla ciudad de medias tintas. Aquí, lo blanco o lo negro. Se corre tras un cura para matarlo a gorrazos, o se le saca en hombros, caso de Bernardo Guerra, aquel al que saludaban los trianeros, brazo en alto, puño cerrado, diciéndole: -¡Salud, don Bernardo!

"La Canina" y "El Ocaso". Esta fotografía sólo podía hacerla José Manuel, como un Valdés Leal redivivo por entre los rincones y floresta del Duque de la Victoria. Tiene guasa la instantánea, tanta que aún siendo macabra nos convoca a la risa más hilarante. "La Canina", que tantos chistes ha forjado en la ciudad donde se toma a guasa casi todo, pasando por la oficina más siniestra y temida de Sevilla. Seguro que José Manuel, tan gigante de cuerpo como de humor, se reiría al tomar esa fotografía para la posteridad. Yo, al verla, me he reído a mandíbula batiente, aunque como supersticioso que soy no he dejado de cruzar los dedos y de tocar madera. ¡Bisha, bisha!. Yes que la fotografía, queridos amigos blogueros, tiene tela marinera del telón.

Fotografía: José Manuel Holgado Brenes
Texto: Emilio Jiménez Díaz

6 comentarios:

  1. No sé, Emilio, si a reír o a llorar. Pero lo cierto es que la foto tiene su valor, claro. ¿Chocante, curiosa, de fino sarcasmo? Deliciosamente nuestra, sevillana, y como usted dice, de la tierra donde se pasa de la noche al día en un segundo y también del llanto a la fiesta. Por cierto, lo que no me cuadra es ni Jesús del Gran Poder ni Tarifa, calles por las que no transita esta cofradía. Yo me inclino mejor por la plaza del Duque, en la acera justamente donde estuvo el Pasaje del Duque y posteriormente el Patio Sevillano. Perdone la indicación y enhorabuena por su blog. José Luis Tirado.

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  2. Gracias por la observación. Ya está corregida la falta de memoria. La fotografía tiene guasa gorda.

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  3. Como viene siendo habitual, grandiosa la fotografía y grandioso el texto.
    Original, curiosa, esperpéntica, jocosa y yo qué sé cuántas cosas más....

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  4. Bienvenido de nuevo al blog, Paco. Te he echado mucho de menos.
    Pues sí, la fotografía es grandiosa, jocosa, oportunista, ténebre y humorística al mismo tiempo, y es que Holgado es imparable en dejarnos escenas de ese calibre.

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  5. José Manuel Holgado Brenes15 de agosto de 2011, 20:33

    Respondo al Sr. Tirado. La foto está tomada efectivamente en la pl. del Duque,el paso está en la misma esquina con la Campana, donde estuvo en tiempos la farmacia de la Campana y hoy un negoció de confección, Zara; en los altos está la aseguradora El Ocaso.
    La foto la pensé un día lejos de la Semana Santa y al caer en la cuenta de que el primer paso del Santo Entierro pasaba por ahí. Fué difícil tomarla, porque allí están las sillas y no te dejan pasar, pero lo logré.
    Querido Emilio, nuestra colaboración verbo-icónica me sorprende cada día más.Gracias mil.

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  6. Es que eres genial, José Manuel. A pocos fotógrafos se le ocurre ese encuadre. ¡Dios te bendiga por hacernos pensar y meditar tanto!

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