sábado, 13 de agosto de 2011

EL POETA DE LA SEMANA: GUTIÉRREZ DE CETINA (1)

GUTIÉRREZ DE CETINA nació en Sevilla, en el seno de una familia noble y de gran acomodo económico, en 1520 (aunque algunos historiadores no se ponen de acuerdo) y falleció en México el año 1557 (aunque tampoco está cotejado este dato). Considerado como una gran poeta del Renacimiento y del Siglo de Oro de nuestras letras, de joven utilizó el sobrenombre de "Vandalio" y tuvo una musa sevillana a la que llamó "Dórida". Vivió una larga estancia en Italia, en la que como militar se puso a las órdenes de virrey de Sicilia, participando también en actos guerreros en Alemania, Francia y Bélgica y marchó a México acompañando a Gonzalo López, su tío, Procurador General de la Nueva España. Por motivos que aún se desconocen, Gutiérrez de Cetina fue apuñalado en aquel país por Hernando de Nava, muriendo a consecuencia de las heridas, posiblemente a causa de una septicemia.
Su obra está compuesta por cinco madrigales, doscientos cuarenta y cuatro sonetos, once canciones amorosas, nueve estancias, diecisiete epístolas en tercetos, una sextina y una oda, que fueron impresos en Sevilla, el año 1895, por don Joaquín Hazañas. Su poesía estuvo influida por la de Petrarca, Ausias March y Garcilaso. Siempre se ha calificado como un gran poeta de temas amorosos.


OJOS CLAROS Y SERENOS

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?

Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquél que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.

¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

Gutiérrez de Cetina

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